Minientradas

Café – Mi nuevo mejor amigo

Antes de empezar a trabajar no bebía café. No porque no me gustase, que en realidad me agradaba poco, sino porque no me provocaba. En mi casa no lo preparaban, y no sentía la necesidad. Posteriormente cuando empecé a trabajar hace un montón de años, me volví un bebedor de café social. Es decir, el cafecito para el break de mañana y tarde para hablar un rato. Y el de la comida. Llegué a beber hasta tres tazas enormes al día. Sigue leyendo Café – Mi nuevo mejor amigo

El precio de la nostalgia

Eso de ser extranjero no siempre es fácil. Hay muchas cosas que uno echa de menos de su terruño. Ayer se hicieron 6 años desde que me bajé del avión, llegando al país que sería mi nuevo hogar. Este tiempo que he vivido aquí ha sido genial.

Sin embargo, volviendo al tema de la nostalgia, hay cosas que pegan. Una de ellas, y creo que es la que más afecta al inmigrante, es la comida. Si, eso que en nuestro país de origen dábamos por sentando, los sabores y olores tan típicos y tradicionales, se vuelven un objeto lejano y anelado en tu nuevo hogar. Hay alternativas y sucedáneos, pero nada como lo “original”.

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