Hoy 21 de enero ya son casi 8 meses desde que llegué a España, desde que migré de mi Venezuela amada. Y así sigue siendo mi tierra, con todo y lo malo. Mi país amado. Y aún aquí, viviendo en el primer mundo, ahora echo en cuenta y extraño muchas cosas sencillas que teníamos allá, aunque de igual manera, hay muchas otras cosas que no me hacen falta para nada, que las dejo y que aceleraron mi ida del país
Ya luego de 8 meses en España me he dado cuenta, y cada cierto tiempo me lo recuerdan, que lo que para nosotros los Venezolanos es una verdad enorme, que vivimos en una dictadura disfrazada en manos de un individuo con pretensiones monárquicas, es simplemente algo que de vez en cuando nombran en las noticias cuando él hace o dice algo gracioso o abochornante. Es así. Recuerdo que allá siempre me preguntaba porqué la opinión internacional siempre se quedaba de brazos cruzados y no decía nada ante la constante violación de los derechos más básicos en Venezuela, y es simplemente que a la comunidad internacional no le importa un pepino lo que pase en el país. Si por algo conocen a Venezuela en el extranjero es porque exportamos jugadores de pelota, mujeres bien buenas y mucho petróleo, pero les preguntas ¿Quién es el que manda? Y algunos lo saben, en el mejor de los casos, pero no tienen ni idea de lo que pasa en el país, simplemente, porque no les afecta, así que en resumidas cuentas, los Venezolanos estamos solos en el planeta
Y es que una vez que les cuentas lo que ha pasado en Venezuela luego de 9 años de tiranía es que comprenden porqué uno cambió el sol tropical, las hermosas playas, la divina comida y las lindas mujeres por un país en el que el frio es intenso durante 3/4 partes del año y la población se envejece con los años. Da pena pensar que la gente no tiene idea de que nuestro gobierno, que se supone debe velar por los intereses de nosotros los venezolanos, despilfarra y regala el dinero a otros países de la región para comprar simpatías, que todos los poderes públicos han sido secuestrados, corrompidos y comprados, que la salud pública es inexistente, que la población vive en un constante estado de zozobra, miedo y paranoia ante el hampa desatada que cobra la vida de más de 250 caraqueños cada fin de semana, en donde los medios no tienen libertad de expresión y se tienen que autocensurar so pena de sufrir el destino de RCTV que salió del aire ante un capricho del poseso revolucionario por tener una línea editorial diferente a su status quo, en donde no soy libre de usar mi dinero en el extranjero porque según ellos, mi dinero le pertenece al pueblo, en donde tener éxito y ser rico es malo, en donde la población con menos recursos, gracias al discurso agresivo de ese ser, odia al que tiene algo fruto de su propio trabajo, que se quiere implantar un régimen en el que lo que gano fruto de mi trabajo debo compartirlo con un muerto de hambre vago que en su vida ha leído una página y cuanto bolívar cae en su bolsillo se lo gasta en bebidas y mujeres, en donde es preferible regalar el dinero a otros países en lugar de arreglar escuelas, construir viviendas o saldar deudas de docentes, en donde si estás en contra del gobierno te persiguen y no te dejan trabajar en la administración pública, en fin, que no tienen ni idea de lo que pasa en el país y sólo se hacen eco aquí de las noticias de Venezuela cuando ese ser nos deja en ridículo internacionalmente cuando dice palabrotas en público o la embarra en público, y son generalmente, los programas de comedia quienes se hacen eco de dichas noticias. Es entonces que comprenden muy por encima que en Venezuela, la libertad como tal, es algo que hace muchos años está desapareciendo poco a poco.
Hoy día sigo con atención los últimos sucesos de mi país, gracias a Internet puedo seguir leyendo la prensa y ver videos de lo que ocurre. Confieso que pensaba que irme no me preocuparía más de la política del país, pero es imposible no hacerlo porque dejo allá a seres muy queridos e indudablemente lo que pase en el país afecta a esas personas. Es ahora que veo que la represión contra el pueblo se recrudece (estudiantes presos, por ejemplo), que el control de cambios se endurece ante las terribles políticas del gobierno que en la época de la bonanza petrolera, que con un barril que llegó a los 140$ no aprovecharon los recursos sino que robaron más aún. Si bien es cierto que en el país siempre hubo corrupción, no es posible que personas que antes fueron drogadictos y estuvieron presos, son ahora ministros con cuentas en suiza y viviendas que cuestan millones de dólares en varios países.
Ahora el 15 de febrero se viene la votación por la reforma para concretar las ansias monárquicas del poseso revolucionario, la pregunta de si se acepta la reelección indefinida, aún cuando el pueblo le dijo que no a las pretensiones del mico de perpetuarse hace un año con la reforma. Él no acepta que NO es NO. Sin embargo, ahora no aceptarán una derrota, estoy seguro que la trampa saldrá por todos lados y temo que el resultado le favorezca. Ya no puedo hacer nada al respecto, mi voto así como el de muchos compatriotas que vivimos en el exilio, porque esto es lo que es, no una migración sino un autoexilio, es un voto menos que tendrá la oposición, pero al menos mi alma y mis oraciones están con mi amado pueblo venezolano, para lograr una salida, una luz al final del túnel
Quizás de esa manera, mis seres queridos, aquellos que dejo allá, tengan esperanzas de tener una vida más digna en un país más seguro, tanto personal, social y jurídicamente.
En resumen, tu que lees esto, si estás en Venezuela, eres mayor de edad, y estás inscrito en el CNE y quieres a tu país vota NO! Por tu país, tu futuro y tu familia
I’m back… veamos por cuanto