Comienzos

Cualquier nuevo comienzo es difícil. De ello doy fe en esta última semana.  Tengo 38 años, y es obvio que no me estoy haciendo cada día más joven. Todo lo contrario.

Desde que me vine a vivir a España, por una razón u otra abandoné completamente cualquier actividad deportiva. Si bien cuando vivía en alicante seguía asistiendo a un gimnasio, una vez me vine a Madrid en 2010, dejé de hacer cualquier actividad deportiva. Y la verdad, no tengo excusa. Si bien la vida sedentaria de la oficina pasa factura, uno se puede y debe obligar y abrir el tiempo para hacerlo.

Hoy, 7 años después, y 30 Kg más de peso que cuando me vine de Venezuela me hacen darme cuenta que no me he cuidado como debería. El problema no es en estar en la línea todo flaco sin un gramo de grasa,  sino más bien de llevar un estilo de vida sano. Ahora que tengo a Diana, que quisiera compartir más actividades con ella al aire libre me doy cuenta que mi condición física da pena. Esa es la palabra. Pena.

Sin embargo, creo que nunca es tarde. Estuve valorando muchas alternativas para retomar la actividad. Nadar es el deporte que más me apasiona, pero las piscinas de la zona donde vivo la verdad es que me parece que no están nada económicas, y además, los horarios me harían nadar como con 50 personas más. Vamos, no es mi entrenamiento ideal. El nadar se me daba bien. Nadaba sin parar por lo menos entre 45 y 60 minutos antes de venirme. Ahora nado prácticamente nada y el estar con 500 personas en la piscina que te atropellen, básicamente no me motiva nada.

Visto lo visto, mi alternativa fue la Bici. Una Bici de montaña. Recuerdo que disfrutaba la bici de pequeño y se que es un ejercicio muy completo, así que dije: Esto es lo mío.

La semana pasada me la compré. Una flamante ORBEA de 29″ modelo MX40, apta para un principiante como yo. Que emocionado estaba, y sigo estando.

ORBEA MX 40

 

Sin embargo, fue nada más salir de la tienda y darme cuenta que algo no andaba bien. En realidad no era algo, era yo. Y es que 8 años de sedentarismo pasan factura. Las piernas me mataban, las cuestas me destrozaban, y  simplemente se me hizo un infierno.

Terminando la historia, me está costando una eternidad. Me tengo que forzar a salir. Sólo he hecho 4 kms en una salida, que es ridículo para una bici, pero seguiré con constancia. Estoy buscando rutas por la zona donde vivo en donde no hayan tantas cuestas, al menos por ahora, porque ir al carril bici que une Colmenar Viejo con Tres Cantos,  en mi situación actual, es imposible. Sin embargo, espero que a final de año ya sea otra cosa y pueda hacer más de 10 Kms en una sola salida y no regresar matado a casa.

Vamos, mi objetivo no es entrenar para ir a competir, sino entrenar para mejorar mi condición y luego poder salir con diana a disfrutar el aire libre.

Así que nada, ya iré dando reportes por aquí de como me va.

 

2 pensamientos sobre “Comienzos”

  1. Yo, ironicamente en Italia, baje 20 – 30 kilos sin hacer nada en el curso de los años. Y todos los años bajo un par de kilos mas.
    Quisiera hacer ejercicio, pero me llegan mas faciles las excusas que la motivacion, y eso que hay una piscina bastante decente y podría nadar, pero, pero….

    Para cerrar, piensa en algo tragico, tendras 55 cuando Diana tendra 18… Piensalo.

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