Café – Mi nuevo mejor amigo

Antes de empezar a trabajar no bebía café. No porque no me gustase, que en realidad me agradaba poco, sino porque no me provocaba. En mi casa no lo preparaban, y no sentía la necesidad. Posteriormente cuando empecé a trabajar hace un montón de años, me volví un bebedor de café social. Es decir, el cafecito para el break de mañana y tarde para hablar un rato. Y el de la comida. Llegué a beber hasta tres tazas enormes al día.Finalmente bajé la dosis y luego, a pesar de estar casado con una bebedora de café pro, no lo tomaba en casa. Eso cambió. Aunque sigo sin poder tomarlo de desayuno, en la mañana y tarde se me hace necesario el café, gracias a las pocas horas de sueño. Es necesario mi chute de cafeína para poder funcionar. Y se me han acabado las cápsulas nespresso de la oficina, y sólo me queda el horrible café de máquina que parece ácido de batería. Pasarán los meses, y veremos.

 

Una respuesta a “Café – Mi nuevo mejor amigo”

  1. Te estoy “educando” y por eso te ofrezco una taza pequeña de café después de la comida, aprovechando el horario de verano. :3

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