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El precio de la nostalgia

Eso de ser extranjero no siempre es fácil. Hay muchas cosas que uno echa de menos de su terruño. Ayer se hicieron 6 años desde que me bajé del avión, llegando al país que sería mi nuevo hogar. Este tiempo que he vivido aquí ha sido genial.

Sin embargo, volviendo al tema de la nostalgia, hay cosas que pegan. Una de ellas, y creo que es la que más afecta al inmigrante, es la comida. Si, eso que en nuestro país de origen dábamos por sentando, los sabores y olores tan típicos y tradicionales, se vuelven un objeto lejano y anelado en tu nuevo hogar. Hay alternativas y sucedáneos, pero nada como lo “original”.

Así pues, viviendo aquí en españa, se consiguen los principales productos que un Venezolano promedio podría echar de menos, entiéndase la Harina Pan, Maltas, y hasta Adobo La Comadre o ponche crema. Sin embargo, es bastante difícil conseguir quesos frescos como los nuestros. Y es que el tema del queso es algo que varía mucho de país a país. Esta es una tierra en donde abundan los quesos madurados y los olorosos. Yo no puedo aún con un queso azul, por ejemplo. Los quesos frescos son escasos, y no apelan mucho a mi paladar. La mayoría además son de mezcla; leche de oveja o cabra se mezclan con leche de vaca y los sabores son… digamos diferentes. Yo soy medio especial en ese aspecto. Entenderán entonces mi alegría cuando hace algún tiempo descubrí que un grupo emprendedor de venezolanos montaron una quesera venezolana en madrid!

Ahhh… La alegría! El extasis!!! Queso de mano, telita, nata criolla, cachapas y hasta tesqueños venden. Me alegré por que unos paísanos hubieses logrado eso acá. La alegría en realidad duró poco. Al visitar la tienda de Antojos Araguaney caí en cuenta que la nostalgia es cara. Los productos son de primera, no se puede negar. Ya los había probado antes en algunos restaurantes y ferias venezolanas en Madrid, a precios asquerosamente caros (una cachapa que me cabía en la palma de una mano por 7 €!), sin embargo, el costo me pareció una locura. Entiendo que la preparación es artesanal, pero el ingrediente de un queso no es más que leche, sal, y salmuera. Que tan cara puede ser la producción para que 250 grs de queso salgan cerca de 5 €? Es más caro que un queso azul o camebert por dios! Más caro que un jamón! En fin, que está claro que el Venezolano siempre clavará al cliente cuando pueda. Es una oportunidad de negocio genial, pero los precios me parece que están fuera de la realidad. El sitio se llena, si, a lo mejor soy yo es medio tacaño, pero me parece que si llevas 4 tonterías pagues 20 € es un asalto a mano armada.

Una vez pasó la euforia de mi primera compra allí, donde me llevé de todo y pagué cerca de 60 €, tristemente perdieron un cliente habitual que les compraría inclusive semanalmente, ya que los precios no ayudan para nada. Las empanadas, tequeños o demáses los puedo hacer en casa, y sólo ocasionalmente me veré en la obligación de comprar allí, como por ejemplo cuando haga una arepada en casa y tenga visitas. De resto, no pagaré por algo tan caro… Valga la publicidad gratis, si, pero negativa

3 pensamientos sobre “El precio de la nostalgia”

  1. El problema es que vas a estos sitios y siempre, siempre, están llenos de gente. Está claro que los venezolanos no somos una mayoría, pero en estos 6 años la “clientela” ha crecido exponencialmente. Y cada vez abren más locales dedicados a la comida venezolana, pero los precios nada que bajan o se mantienen.

    Aquí en casa seguimos preparando de cuando en vez comida “típica” si hay antojo. Por lo menos ahora preparo con más frecuencia las empanadas, así no tenga queso venezolano para el relleno. Compro un queso tierno con sal, que no sea de mezcla (porque si no a Oliver le da un ataque) y listo, cumple bastante bien su función.

    Algo que sigue sin salirme bien son las cachapas, pero me tocará seguir improvisando hasta que de con una receta que me funcione y que no involucre hacer más una panqueca que una cachapa.

  2. Básicamente me pasa de forma similar. Los sabores locales, en general, no me molestan, pero de vez en cuando, cuando pega un antojo, es un dolor en el bolsillo el precio. Entiendo que la clientela es reducida, y la producción en masa es la que abarata costos, pero es que por mucho que echo números, no me cuadra.

  3. Yo creo que mas bien es por lo reducido de la clientela. Porque excepto los venezolanos, dudo que después de la novedad tengan mucha afluencia.

    Como soy medio anomalo, a la final los sabores de aqui ya se me hacen normales, y el queso oloroso me gusta, pero tambien me hace falta el queso blanco duro o el paisa.

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