El día que cambió mi nombre

No se exactamente cuando fue, pero debe haber sido por allá en 2008, al poco tiempo de haberme mudado para España.

No hablo del rollo ese que tengo con mi segundo nombre y mi partida de nacimiento, esa descarga la dejaré para otro momento, hablo de mi primer nombre, Oliver, que de alguna manera mutó en otra cosa cuando me vine a vivir a España.

Lo cierto del caso es que me he dado cuenta que aquí la costumbre es decir los nombres de manera abreviada, así por ejemplo, un José Manuel es Josema, un José María es Chema, un Francisco es Paco,  Santiago –  Santi, Eduardo – Edu, y así pare usted de contar. Es interesante y hasta simpático el asunto, y es que el común denominador al acortar los nombres es reducirlos, de ser posible, a dos sílabas. Los hay más cortos, pero vamos, así ocurre.

Así pues, yo que siempre había sido Oliver a secas, mi nombre bien esdrújulo él, en algún momento pasó a ser Oli. Si, así mismo, O L I, más o menos?. Y lo cumbre del caso es que no me había dado cuenta que era así hasta pasado un tiempo que alguien me dijo, sin conocerme mucho, “¿no te importa que te diga Oli, verdad?“, y fue entonces cuando caí que todos me llamaban por la “versión corta” de mi nombre.

Comenzó con los compañeros del trabajo anterior, en Alicante, donde supongo que la confianza y la gran relación laboral y de amistad que teníamos lo propició, pero luego de venirme a Madrid, sucedió lo mismo, Oli para acá, Oli para allá, y ya está. Los jefes, compañeros, incluso los chicos nuevos a los que entreno me llaman así. Me resulta gracioso y simpático, y ya me he dado cuenta que es un tema sociocultural contra el que no discutiré porque simplemente, así son las cosas.

En fin, algunas cosas que tenía por escribir y aprovecho de hacerlo ahora en la hora del almuerzo antes de empezar la tarde de mi último día de trabajo antes de las vacaciones de Semana Santa que como quiero que empiece para irme de viaje.

Tengo pendiente escribir muchas muchas cosas, pero siempre me da pereza, ya veré si me apetece nuevamente escribir con más o menos frecuenci.

3 pensamientos sobre “El día que cambió mi nombre”

  1. Uffff… que rápido has respondido… si no tiene ni 10 minutos de posteado, jejeje… supongo que culpa del twitter, jejeje…

    Ya veré si sigo escribiendo, que siempre que ando en la calle digo: Esto sería tremendo tema, voy a escribir de esto, o de aquello, y lo que hago cuando llego a casa es hablar con la parienta, hacer cosas, jugar con la x-box, cualquier cosa menos escribir, jejeje.

    Pero bueno, de vez en cuando es chévere escribir temas sencillos y sin nada de intelecto en ellos. Quizás luego me ponga a escribir sobre los viajes. Quien sabe

  2. Jo! Conmigo se friegan, a menos que les diera por Glau! (como Summer Glau, lo cual no es malo pero en fin) Bueno, oficialmente pierdes en la competencia de quien postea menos, yo todavía no he posteado nada. 😀

    Saludos!!

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