Random Thoughs

Dentro de cuatro días se cumplirán cuatro meses desde que salí de Venezuela. Es interesante como uno se acostumbra rápido a otro ambiente, al menos en mi caso ha sido así. Anoche hablaba con Ari, y me contaba de una de sus ex-compañeras de trabajo que recién se fue a vivir a otro país por trabajo también, motivada, como muchos de nosotros a huir del régimen, porque eso es lo que efectivamente hay allá en Venezuela, un régimen que aprieta y aprieta y deja pocos espacios. El caso es que Ari se sintió identificada con un mensajito que mandó su amiga estando en el Avión, en el cual indicaba que no sabía lo difícil que era partir y dejar todo atrás y que la daba mucha nostalgia.

Yo no se porqué, pero en mi caso, no lo sentí así. Desde marzo, cuando recibí la primera llamada para este nuevo trabajo, hasta finales de mayo cuando nos vinimos, lo que tenía era una anticipación, alegría e ilusión por irme que me desbordaba. Quizás me adelanté en muchas cosas, pero en mi caso lo vi como la oportunidad que siempre había esperado y la forma de completar uno de mis pasos en mi plan de vida, uno de mis sueños y grandes anhelos pues.

Mis amigas aquí, por ejemplo extrañan mucho nuestra tierra, yo no las culpo ya que Venezuela tiene mucho pero mucho que ofrecer, nuestras familias, amigos, orígenes están allá. Las mejores playas del mundo están en mi tierra, y la gente es de lo mejor. Sin embargo, yo no siento para nada esa nostalgia que se nota en la gente al hablar de su país de origen. Quizás porque tengo poco tiempo, pero no creo que llegue a sentirme tan nostálgico. Tal vez si la situación en Venezuela fuera otra, quizás no me hubiese venido, porque honestamente no me iba nada mal, sin embargo, quizás afecte el hecho que desde que tengo más o menos 15 años, siempre estuvo en mis objetivos irme a vivir a otro país, un país “desarrollado”, algo como Canadá, Australia, España, Japón, Inglaterra, algo por el estilo.

Cuando la oportunidad finalmente llegó, no me lo pensé. Lo consulté con Ari y decidimos venirnos. Yo por una parte no pensé que fuera a ser tan duro para ella en un principio. Mi “egoismo” en este tema me hacía ver sólo todo lo bueno, y es que aún lo sigo viendo. No había pensado lo que significaría dejar todas esas cosas que uno deja atrás. De Venezuela sólo extraño los quesos blancos (hmmm paisa, guayanés, de mano, palmizulia), los diablitos, las maltas y la vista del Ávila, medio nublado o despejado, de día o de noche, que protege a Caracas todos los días del año. Ahora entiendo porqué Reverón le dedicó parte de su vida a esta montaña. Hace tres días que comenzó a llover por aquí en Alicante, y en la tarde de ayer me asomé al balcón y vi el horizonte nublado y me pareció que algo faltaba, y caí en cuenta, claro! falta el Ávila. Aquí todo es muy plano. Y desértico. Lo otro que me hace falta, son mis perras, las niñas son a quienes más extraño, sin embargo, lamentablemente no podía traerlas, eso si estaba fuera de lugar, toda una pena.

Hmm… estoy divagando nuevamente, eso es lo bueno de escribir lo que a uno le sale. Lo que quería comentar es que aún no siento esa nostalgia que muchos sienten por su tierra. Será que soy tan pragmático y desarraigado que no me importan tanto en realidad mis orígenes? Bue, no tanto en realidad. Todavía me ulcero, cabreo, flipo con las noticias de Venezuela que leo en el Universal On-line y la forma como cada vez el mico arruina más y más el país, pero lo  mejor es la última novela, el Maletin-Gate. Me pregunto que repercusiones a futuro tendrá… Además, aún dejo a mi mamá y a mi hermana allá, así que lo que pase en Venezuela me preocupa por ellas. Aunque en estos momentos las tengo de visita aquí, y es bueno porque les sirve para distraerse un poco y pasar unos días de descanso que buena falta que le hacen.

Bueno, volviendo al tema, esta tierra, al menos Alicante, ha sido altamente receptiva con el inmigrante. El trato de la gente ha sido genial, en el trabajo también, no se puede pedir más. Es que bueno, según leí en las estadísticas del ayuntamiento de la ciudad, cerca del 25% de los habitantes son extranjeros, una cuarta parte, son 300, por lo tanto, cerca de 75.000 extranjeros viven aquí en la ciudad, por lo tanto, no les queda otra, además de que siendo destino turístico de media Europa, algo queda para el trato.

Además, el salir y sentirme seguro, ir al super y comprar lo que quiera sin que escaseen las cosas es un alivio a lo último que se vivía en Venezuela. Los años dirán si alguna vez me regreso, aunque en mis planes jamás ha estado. Como comenté, esto era un plan de vida a largo plazo. Regresaré, obviamente, a visitar, más sin embargo, yo corté ya con mi vida anterior y decidí abrirle los brazos a esta nueva etapa. 32 años tengo y considero que viví una vida entera allá, ahora lo que me viene es comenzar de nuevo aquí y aprovechar todas las oportunidades que se me presentan. Lo aprendido en mi tierra me será muy útil, otras cosas debo olvidarlas, en resumen, mientras no soplen vientos de cambio socio-político-económicos en mi terra natal no será considerable ese regreso, y aún cuando los hayan, igual no lo consideraría mucho tampoco, quizás sea culpa de que me sienta tan a gusto aquí, quien sabe.

Al final de cuentas, lo que me queda es seguir disfrutando mi vida aquí y ver que depara el futuro, como dice el refrán, amanecerá y veremos.

5 pensamientos sobre “Random Thoughs”

  1. Mmmm… bueno yo solo he salido del país por motivo de vacaciones, estuve en México 2 meses hace un par de años ya y cuando me fui tampoco sentí de entrada la ausencia de dejar a mi querida Colombia… pero cuando llegó la navidad y la vi tan triste y apagada, ahí si me pegó fuerte estar tan lejos de mi país.

    El 31 fue más alegre porque estuvimos en la plaza Garibaldi y aún así, extrañaba mi país. Pero bueno, en lo personal entiendo mucho ese sentimiento Zhao porque a mi me ha pasado en estamentos más pequeños… como cuando me gradué del colegio: nunca sentí nostalgia alguna por los años vividos que quedaban atrás ni por el sitio que iba a dejar, ni incluso por lo que dejaría de compartir con mis amigas queridas… y todo, sencillamente porque nunca me sentí a gusto allí; cuando me fui viví uno de los mejores momentos de mi vida.

    Hoy, casi 4 años después de eso… lo único que extraño son a mis amigas, nada más, y las extraño porque recuerdo lo que hacíamos y lo bien que me sentía y como me ha desilusionado no haber encontrado algo similar en la universidad y no, no es por la compinchería ni mucho menos sino por como vivíamos la academia.

    En fin.

    Yo también tengo un par de sueñitos a largo plazo y añoro que se me den las cosas para poderlos llevar a cabo. A ti te admiro porque no te dejaste desfallecer y hoy 32 años después, puedes decir “lo hice y aquí estoy” y puedes bailar la polca y todo eso. Yo estoy segura que si me voy del país por más tiempo, extrañaré cosas como la comida, sus hermosos paisajes y su gente; extrañaré a mi amada y grisacea Bogotá aun cuando muchos maldicen su clima, su frío, su aire a ciudad cosmopólita; pero sé que también encontraré cosas que mi país no me ofrece, entre otras, la libertad de opinión y el hecho de no sentirme acorralada por tener que “formar un bando” “opinar sobre algo” y más si ese algo va en contra del sistema, que se encarga de callar lo que le perjudica.

    Felicidades Zhao y ojalá todo te siga saliendo así de bien ^^ Enhorabuena.

    ¡Saludos!

  2. Jeje.. me podría disculpar por algunas cosas Hector, excepto por lo de la Diosha pechocha, eso fue con toda intención y alevosía XD

    Ciertamente aún estando aquí, me siento más criollo que una arepa. Uno se siente extraño, porque a pesar de hablar el mismo idioma, pareciera que hablamos en realidad dos idiomas distintos, sin embargo, a pesar de algunas cosillas negativas, bien vale la pena el haberse venido. Yo por lo menos, por mucho que quiero y sigo queriendo a mi patria, pues la verdad ya no le veo salida, y prefierí pirar para no tener que trabajar para sobrevivir, y más bien estar aquí trabajando para tener una vida mejor. Es tal como menta Len, el vivir seguro no tiene precio. Saber que no estás expuesto en cada esquina a que te den un balazo por 100 bs es una tranquilidad que te permite disfrutar la vida.

    Entiendo que no todos pasan por el mismo proceso de adaptación, cada quien lo asume a su manera, y es bueno saber y contar con la experiencia de quienes previamente han pasado por ello. Ellos, así como Len, son testimonio de que se pueden lograr muy buenas cosas.

    Gracias por sus comentarios

  3. En mi caso, mi esposo y yo teníamos planeado mudarnos a España desde antes de casarnos, básicamente por la política y la inseguridad. De hecho, hicimos las homologaciones de nuestros títulos aún siendo novios y como además, él es hijo de españoles, ya teníamos algunos buenos pasitos adelantados.
    Aunque la teníamos planeada para junio del 2007, tuvimos que adelantar la mudanza para abril de ese año por motivo de mi embarazo, y con tanto rollo con el asunto de los niños allá en Venezuela, no nos queríamos arriesgar.
    Yo tenía mucha ilusión por la idea de irnos a otro país, pero creo que, entre la noticia del embarazo y lo intempestivo del viaje (casi que en plan de huída), me pegó muchísimo. El día que viajamos me entró una depre horrible cuando estábamos esperando para abordar el avión, y durante todo el año siguiente (vivido en Tenerife) estuve digiriendo el proceso de mudanza, de dejar toda mi vida atrás y empezar de cero en un sitio desconocido, el cual no me permitía a mí misma apreciar por todo ese mismo proceso.
    La verdad es que ese primer año fué horrible para mí, si me hubieran dicho que nos devolvíamos a Venezuela lo habría hecho sin dudar. Ahora que ya por fin estamos asentados en otro lugar de España (Las Palmas), si bien sigo extrañando mi tierra, ya no siento esas ganas de regresar a vivir a Venezuela, quizás sí de visita, pero nada más. Me entristece esa idea, y mucho, porque quiero a mi país con todito mi corazón, pero la verdad es que vivir tranquilos no tiene precio, y eso es lo que más aprecio de estar ahora en España (aunque eso sí, no quiero volver a vivir en Tenerife ^^U).

  4. Tu sabes mejor que nadie como me sentí cuando el avión despegó y las muchas veces que la nostalgia me llegaba al pensar en todo lo que dejamos atrás.
    Pero cada uno es diferente del otro y hemos asumido esa nueva vida de manera distinta. Ahora que estoy de regreso en Venezuela, son muchas las cosas que extraño de Alicante y de esos meses que pasé allá. Volví a sentir ese sentimiento extraño subiéndome por el estómago y anidándose en la garganta cuando el avión despegó, esta vez desde París.

    Son experiencias y la manera de afrontarlas y sentirlas está muy dentro de cada quién. No creo que por estar feliz desde que nos fuimos, quieras menos a Venezuela, a tu familia y a todas esas pequeñas cosas que hacían nuestro día a día aquí.

    ASQJ, anata.

  5. Si supieras que esos pensamientos no son tan random…tanto para aquellos que se han ido como para aquellos que tienen amigos que se han ido, como es mi caso. Y también por supuesto para aquellos que siempre planean a largo plazo sus metas de vida.

    Por supuesto que todo el mundo espera una oportunidad así, para alzar vuelo y ser cada día alguien mejor pues, pero muchos, inclúyendome, desean que sea aquí en Venezuela. Yo si nunca abandonaría mi país, creo que aquí hay muchas cosas por las que luchar que valen la pena, y seh seh, a veces la cosa paga mal, pero así es el venezolano, se cae, se da trancazos y se tropieza, pero siempre se levanta. Por lo menos con el régimen no estamos dando trancazos aún, pero te aeguro que más tarde que temprano nos levantaremos. Por ejemplo, siempre he tenido la corazonada que mi papá a lo mejor se devuelve un día a China, ahora que está un pelo mejor y creo que eso es lo único que no heredé de él…yo nunca abandonaría mí país, no sé si algún por algún motivo futuro tenga que hacerlo, pero de momento mis comidas seguirán siendo arepas, cachapas, catalinas, hallacas y malta.

    Me gusta mi país y no quiero salir de él…aunque mal pague. Y no veas esto como una retaliación o algún tipo de reprimenda, sabes que te tengo en alta estima y respeto mucho tu decisión…lo has hecho por el bien de los tuyos, pero te llevaste a la diosa a otro país. ¬¬

    Saludos.

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